Marlene Sosa Lugo, guardiana de un legado
Productora y promotora cultural e hija de Máxima Lugo y Carlos Sosa, Marlene mantiene viva la memoria de sus padres. "Estamos orgullosos y honrados de ser los hijos de Máxima Lugo y de Carlos Sosa", dijo, al recordar a "la reina de la velada".
Qué era "la velada"
"Hay que situarse en aquellos años, cuando no había espacios culturales ni grandes teatros", contó Marlene. La diversión llegaba a los pisos de tierra, a los clubes y a las parroquias, y para llegar al interior "abrían picadas" y viajaban en carretas por la tierra roja. El elenco hacía de todo: cantar, recitar, presentar, bailar y ejecutar instrumentos. "La misión era llevar un poco de alegría a nuestro pueblo, sin esperar nada a cambio."
Entradas gratis, pago en chipa y mandioca
Las funciones eran gratuitas: alguien iba casa por casa a invitar a la gente y hasta les enseñaba a aplaudir, creando público para el teatro. El pago llegaba en especie. "Les llenaban las carretas con cachos de banana, sopa paraguaya envuelta en mantelito de ao po'i, mandioca y maní", recordó Marlene. Con eso aguantaban una semana o quince días más de gira.
Maquillarse en la oscuridad
Los escenarios se armaban sobre carrocerías de camiones o tablas sobre tambores, y el camarín era apenas una lona. "Aprendí de mi madre a maquillarme en la oscuridad, porque así se maquillaban para salir a escena", contó. Cuando las carretas se trancaban tras la lluvia, dormían debajo de ellas o gracias a la hospitalidad de la gente, "que sacaba sus sábanas más lindas, con olor a pacholí, y hacía un guiso que alcanzaba para todos".
De la carreta al Teatro Municipal
De aquellos caminos, Máxima llegó a los grandes escenarios: el Teatro Municipal de Asunción le dio sus mejores aplausos, con temporadas con "Los compadres". "Lo que transmitía en el escenario era lo que ella vivía: alegría, felicidad, pasión por lo que hacía", dijo Marlene. Su comisario y otros personajes quedaron tan grabados que la gente los sentía propios.
Un legado que perdura
Hoy una calle en Asunción y otra en Villeta —donde nació— llevan su nombre, y el Teatro de Villeta también, "donde se forman niños y jóvenes: esa es la continuación de su nombre", se emocionó Marlene. En 2025, al cumplirse 100 años de Máxima —y también de Carlos Sosa—, la familia inauguró la calle y una obra inspirada en su vida.
La despedida
Marlene dejó un mensaje que abraza a todo el arte paraguayo: "Vamos a tener vivo el recuerdo no solo de mi madre, sino de todos los grandes artistas que tuvimos y seguimos teniendo." Y valoró a quienes, como el equipo de Tiempo Bohemio, apuestan por la cultura: "Están en el camino correcto."
