Mary Mendez, la voz paraguaya en Madrid
Referente de la colectividad paraguaya en España, comunicadora y dueña de Radio Factory FM 102.4, Mary Mendez conoció de cerca a Johnny Torales y Alma María Vaesken. Desde la madre patria, agradeció ser parte del homenaje "no solamente a Johnny Torales, sino al recuerdo del paraguayo que salió y que nunca bajó su bandera". Y aunque habla desde lejos, aclaró: "Cierro los ojos y veo mi Paraguay querido".
"Conocidos como los paraguayos"
"Acá son conocidos como los paraguayos, y se ganaron el respeto y el cariño de todo el público", contó Mary. "Tenían mucha gracia, mucho carisma y, sobre todo, mucha humildad. El talento que tenían era impresionante, pero eso nunca hizo que se alejaran de su gente."
De igual a igual, con reyes y con amateurs
Mary los recordó en festivales que reunían a miles de paraguayos, compartiendo escenario y micrófono con artistas amateurs —gente que trabajaba de albañil, de portero o de pintor y estudiaba canto en sus ratos libres—. "Se codearon con reyes, con príncipes, con la nobleza, pero nunca dejaron de ser esos paraguayos de siempre", dijo. Su sello: el "por favor", el "muchas gracias", el "permiso" y una sonrisa que nunca borraron.
Cada diciembre, la Virgen de Caacupé
"Nosotros, los que vivimos tan lejos, arrancamos diciembre con la Virgen de Caacupé, y ellos cantan ese himno que tanto nos identifica", explicó Mary. "No existe un solo paraguayo que empiece diciembre, escuche esa canción y no derrame una lágrima." Para la colectividad, esa voz era marca registrada: los transportaba de vuelta a casa.
Chipa y empanada en Majadahonda
En Madrid vivían en la zona de Majadahonda y se juntaban con la colectividad en la parroquia de la Virgen de la Paloma, que los reconoció con su Palma de Plata. "No querían asado, ni milanesa, ni marisco", recordó Mary entre risas. "Solo te pedían una chipa y una empanada, y felices ellos con eso."
Un amor de 68 años
Johnny y Alma María se enamoraron y se volvieron inseparable: "eran compañeros de vida y de lucha: dos en uno", resumió Mary . Él, un caballero de una elegancia impresionante; ella, alegre y llena de luz. En sus últimos años se mudaron a Tarancón, cerca de su hija. Alma se fue primero y él no lo superó jamás: seis meses después partió, a los 98, para reunirse con su amada.
La despedida
Mary resumió lo que significó su partida: "No solo ellos estaban de duelo; nosotros también perdimos a esa pareja que hizo de padres adoptivos para muchos paraguayos y para muchos artistas." Un abrazo desde la madre patria a dos compatriotas que llevaron el nombre del Paraguay por el mundo sin bajar nunca su bandera.
